jueves, 16 de mayo de 2013

Kill Bill I.



Quentin Tarantino, 2003. Posiblemente, la película que más veces he visto. Sobre todo sola.

Una película así gusta por ser buen cine. Pero a mí me gustan también ciertos pequeños detalles, de los que no me canso. Nunca.

El precioso abrigo de Elle cuando entra al hospital y tararea la famosa melodía.

Lo guapa que está La Novia al entrar en el establecimiento de Hattori Hanzo.

Los ojos de O-Ren Ishii en las escenas de anime.

El jardin nevado. La fuente.

No ver el rostro de Bill. No conocer el nombre de la protagonista.

Los aviones, que parecen de papel.

Los diálogos en japonés. Frases de un samurai retirado que resurge al crear la catana.

Las ganas que te quedan de ver la segunda parte.

Muy buenas noches a todos... besicos!!!


miércoles, 8 de mayo de 2013

La luz en casa de los demás.



Hoy he terminado "La luz en casa de los demás", de Chiara Gamberale, después de unas cuantas semanas, ¡por fin!. Me ha gustado mucho desde el principio, pero me costaba encontrar tiempo para seguir con él...

Es una novela coral, donde se narra la vida de una niña que al quedarse huérfana con 6 años, pasa a vivir por temporadas con cada uno de sus vecinos, adaptándose a cinco modelos de familia diferentes.

Lo primero que leo en un libro cuando lo tomo en mis manos, es la biografía de su autor. Y últimamente todos los autores nacieron más tarde que yo. De hecho Chiara publicó su primera novela con 21 años!!!

Creo que he estado perdiendo mucho tiempo... jaja!!!

Besos a todos!! Buenas noches!!

viernes, 26 de abril de 2013

Los días no vividos.


Chapó.

Hace un rato hemos terminado de ver "Los días no vividos", de Alfonso Cortés-Cavanillas (2012), y no puedo esperar para hacer su reseña.

Nos ha gustado (a mi Tron y a mí) muuuucho pero mucho mucho...

Alguien se despierta con resaca y enciende el ordenador. Hay mensajes de amigos despidiéndose. Enciende el televisor. La noticia, a nivel mundial, de que el mundo se acaba mañana.

A partir de aquí, se desgrana la historia de media docena de personas, se conocen o no. Realmente no importa, porque acaban pasando el último día de su vida juntos.

La película no nos transmite angustia, ni tristeza, ni pesar. Quizá sí nos enseñe alguna cosa que sabemos, pero que a menudo olvidamos. Si realmente acabase el mundo mañana, sólo necesitaríamos la compañía de una o dos personas, no correríamos, no sería urgente despedirnos, para qué??? mañana es el último día para todos.

La recomiendo. Los actores, de primera fila. Todos perfectos. La llegada del calor, el amanecer del último día, tanta luz... y la oscuridad final.

Besicos a todos!!!!!

miércoles, 10 de abril de 2013

Gracias...

En todas las ocasiones en que se me ha presentado un reto, un cambio o alguien me ha pedido colaboración, mi respuesta ha sido la misma: "lo que haga falta".

Cuando el asunto comienza, pasa a ser mío y sólo mío, no lo comparto ni delego, a veces ha sido imposible llevarlo a cabo, otras me ha costado muuuuucho pero mucho, y tal vez acabe pensando, quien me mandaría a mí meterme en ésto...

En los últimos meses, he pasado muchas horas entre agujas y patrones. Sabiendo muy poquito por no decir nada, si algo transmito es "ganas", pero no pensaba que tantas. No pensaba que gente experta, que me conoce de oídas, o pasa por mi vida de refilón, iba a venir a compartir tantas cosas conmigo.

Que me preparen unas clases, unos trucos, se desplacen hasta donde yo estoy, sin obtener nada a cambio. Me traigan el material y me cuenten cosas al oído. Cosas que a ellos les costó años aprender, y me enseñan en una mañana. Que quieran que haga las cosas bien. Que les halague el que alguien más joven les escuche.

Nunca pensé que iba a ser así. Pensé que sería bonito estar entre telas de color y coser un poco. Pero yo cada día recibo lecciones magistrales. Porque cuando una persona mayor te habla de su trabajo, su oficio, su pasión, también te está hablando de la vida.

Y mientras me explican cómo cargar una pinza, me entero de que en aquella fábrica de Zaragoza, entre 200 cosedoras, fue la aprendiza la que se dió cuenta de que debían modificar el patrón traído costosamente desde París, pues las españolas tenemos más curvas. Y cuando estoy montando un bolsillo, me cuentan que fue en un atelier de Biarritz donde decidieron que el juego de volúmenes en la cadera, bien compensado, no engrosa, sino que da gracia...

Y así paso muchos días, muchas horas, muy pocos para mi gusto, pues siempre se me hace corto. Porque no hay meses, ni años, ni días, suficientes para agradecer a las personas que me estan enseñando tantas cosas...

Gracias .

viernes, 29 de marzo de 2013

Mis flores y yo.



Llega la primavera cargada de lluvia y nieblas. Pero ellas saben que es el momento de aparecer. Vuelven a mi vida como cada año, sin avisar, cuando yo he olvidado que existen, y sin hacer ruido y de un día para otro, aquí están.

Siempre digo lo mismo. No gasto dinero en ellas, casi cada año compro dos o tres macetas, sencillas, sin grandes pretensiones, y no les obsequio con tierra nueva, siguen en sus suelos pedregosos, compartiendo espacio varias especies, casi sin cuidados. Es cierto que soy constante y mantengo algo de limpieza. Pero poco más.

Es así como son las flores. Agradecidas y espontáneas.

Hoy ha llovido casi todo el día. Pero no se han olvidado de lo que son. Cuando la lluvia ha cesado, había más flores abiertas. Unos lirios preciosos de un blanco radiante. Ahí están desde hace muchos años. Vinieron del Olivar, de Alcañiz. Mis abuelos los plantaron cerca de la balsa, a veces los pisábamos, pero ellos levantaban la cabeza entre las malas hierbas. Y un año me traje unos cuantos. Azules y blancos. Sólo los blancos han querido quedarse en mi casa. Pero crecen y quieren llegar a abarcar más cada primavera.

Y las flores silvestres que crecen entre el empedrado. No sé de dónde han venido pero son una preciosidad. Y los brotes. Todos los brotes que cada año podamos y vuelven a aparecer. Con teson. Porque este es su sitio.

Quiza algunas personas sean como las flores. Como las que crecen libres. Las que no cuestan dinero.

Las flores que pasan de generación en generación. Y las que no pertenecen a la familia, pero se empeñan en quedarse.

Quiza algunas personas levanten la cabeza cuando pasa la lluvia, y están más guapas que antes. Porque se han lavado, alimentado, porque son capaces de ver el sol y olvidan que ayer era invierno. Porque entienden que vale más ofrecer su belleza hoy, ya que aunque se hayan olvidado de su existencia, seguro que ahí fuera hay alguien que las sabe apreciar.

Muuuuchos besos de ésta flor para todas las demás flores..... y buenas noches!!!

jueves, 14 de marzo de 2013

Una historia.

Tomo ésta historia prestada de mis amigas de La Granja de Papel, me ha gustado mucho y no la conocía.

Ahí va:

Seguro que muchos de vosotros habéis escuchado en vivo y en directo el famoso “mind the gap” de las estaciones de metro de Londres. Lo que no sabíamos nadie es la historia que se escondía detrás. 

Recientemente, la dirección del metro de Londres decidió actualizar la voz encargada de avisarnos para no quedarnos con el pie atrapado entre el coche y el andén (qué detallistas estos ingleses), algo que no habríamos percibido la mayoría de nosotros, para qué engañarnos, si no fuera porque el cambio fue de una voz de hombre a una de mujer.

Pero ese cambio supuso un shock para nuestra querida Margaret McCollum.  Porque Margaret se acercaba todos los días hasta la estación de Embankment solo para escuchar una cosa, una frase, estas tres palabras, “mind the gap”, dichas por su marido, muerto hace ya unos años.

La buena de Margaret llamó a la empresa del metro para ver qué pasaba con la voz de su marido y tanto debió de conmover a los encargados, que han decidido dejar la grabación de siempre en Embankment, estación más cercana a su casa, para que pueda pasarse siempre que quiera y escuchar esa voz, su voz.

Si Londres siempre es un destino que considerar, aquí tenemos una razón más para volver.

¿Os ha emocionado tanto como a mí? :)) Muuuuchos besos, y buenas noches!!!

martes, 26 de febrero de 2013

Mirror, mirror.



De "Mirror, mirror",  Jarsem Singh Dhandwar, 2012, me cautivaron los colores.

Comienza la historia en palacio, con los personajes adultos vestidos de dorados y malvas. Y Blancanieves en la misma línea pero más sutil, de amarillo y rosa

Continúa con una fastuosa de disfraces, donde todos visten de blanco, con pequeños matices rojos y negros. Destaca la madrasta, enteramente de rojo.

Cuando la madrastra conquista (hechiza, más bien) al príncipe, ambos en verde y naranja. Así como las telas de cortinas, manteles y tapicerías.

Blancanieves se convierte en bandida y compañera de los enanitos. Negro y azul sobre los bosques nevados.

Al finalizar la película, la boda. Los colores no son tan intensos. Es el único momento donde destacan los estampados, estampados de flores. Los protagonistas visten de naranja y azul.

La película está plagada de diálogos rápidos y en ocasiones graciosos.

En el momento en que la madrastra va en su carroza hacia su fallida boda, dice : "No importa cuántas veces lo haga, sigo emocionándome el día de mi boda", ¿Julia Roberts rememorando su Novia a la fuga de 1999?.

También me gustó mucho la escena en que los enanitos dan las consignas a Blancanieves para que se convierta en una buena bandida:

"La gente cree que no puedes ser alto si eres bajo.
Que no puedes ser fuerte si no lo eres.
Pero una debilidad sólo es una debilidad si tú la ves así.

Nunca, bajo ninguna circunstancia pierdas el terreno alto.
Antes de desenvainar la espada debes causarle impresión a tu enemigo.

Si le engaña tu aspecto, la batalla está medio ganada.
Si el enemigo te ve inocente, no esperará que luches sucio.
Aprovechaté y saca ventaja de eso.

Tu arma no es tu única amiga.
El entorno también puede ser un aliado.
El engaño en el campo de batalla no es sólo una opción.
A menudo marcará la diferencia entre la victoria y la derrota."

Os dejo chicos, que paseis muuuuy pero que muuuuy buena noche de martes!!